Entrenamiento de atletismo
Fitness

Los 5 principios del entrenamiento que te permitirán mantener tu progreso

La progresión es un elemento clave y muy a tener en cuenta cuando planteamos nuestros entrenamientos, ya que todos deben ir enfocados a conseguir una mejoría más pronta o más tardía. Es por ello que tenemos que tener especial cuidado a la hora de planificar nuestros entrenamientos, ya que si no logramos estimular nuestros músculos entrenamiento tras entrenamiento, nuestro rendimiento se verá perjudicado.

Modificando y jugando con estos cinco principios del entrenamiento, lograremos no sólo no frenar nuestra progresión, si no aumentarla y adaptarla a nuestro objetivo. Evidentemente, estos principios se adaptan a todos los deportes, por lo que seguro que te ayudará sea cual sea tu modalidad deportiva.

Sobrecarga

Se podría considerar el más importante de todos ellos. Consiste en la aplicación sucesiva de estímulos cada vez más altos. El organismo, por tanto, los percibe como no habituales en el momento en que se aplican. Esta sobrecarga vendrá dada por la intensidad y volumen con el que vayamos a realizar cada ejercicio. Los ejercicios nuevos también provocan sobrecarga, debido a la variabilidad del estímulo.

Individualización

Cada sujeto es único, por lo que tendremos que adaptar la carga a nuestras características y a nuestro umbral óptimo de entrenamiento para conseguir el mayor beneficio. Así que en primer lugar, antes de comenzar a entrenar, debemos realizar unas valoraciones acerca de nuestro estado físico actual.

Progresión

La progresión es una sobrecarga aplicada en el tiempo, intentando siempre provocar un estímulo lo más cercano posible al estímulo óptimo. La carga siempre debe incrementarse, aunque no sea de manera continua, alternando estos incrementos dentro de los ciclos de entrenamiento o entre ellos. Por lo que la progresión debe ser permanente y no excesiva. La mejor progresión sería elevar el volumen a una determinada intensidad para luego baja el volumen y aumentar esa intensidad.

Variabilidad

Busca la provocación de diferentes estímulos al organismo, por lo que tendremos que cambiar nuestros ejercicios constantemente para así evitar la monotonía. Mediante la variabilidad también buscaremos conseguir el estímulo óptimo, para lo que determinaremos la recuperación necesaria y el daño muscular producido para ajustar la carga de los ejercicios. Para ello podremos usar diferentes tests, subjetivos como el Test de Bohr y el test de sueño, u objetivos usando marcadores corporales como la medición de catecolaminas o ácido úrico.

Especificidad

Como cada deporte tiene sus cualidades y los efectos del entrenamiento se producen principalmente en el mismo ejercicio con el que se entrena, tendremos que planificar entrenamientos adecuados a la actividad final que practicaremos. Esto es debido a que lo que intentamos en cada entrenamiento es lograr la mayor transferencia posible desde cada uno de los ejercicios a la actividad final y para la que entrenamos.

Por lo tanto, si queremos mantener siempre la progresión en nuestros entrenamientos, tendremos que tener en cuenta los factores que acabamos de describir. En resumidas cuentas, tenemos que aplicar estímulos cada vez más altos, con la carga siempre adaptada, cambiando de ejercicios y adecuando estos a la realización de la tarea final que determinemos. ¿Tenías en cuenta estos principios en tus entrenamientos?

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