Cerveza
Mitos

¿Ayuda la cerveza a la regeneración muscular tras el entrenamiento?

A día de hoy, no es descabellado escuchar que tomar cerveza después de nuestros entrenamientos puede ayudarnos con la recuperación muscular. Es más, son muchos los deportistas que mantienen esta práctica. ¿Qué tiene esto de cierto? ¿Es aconsejable tomar cerveza después de nuestros entrenamientos?

Si echamos un vistazo a su información nutricional, vemos como su alto contenido en vitamina B, magnesio y potasio es beneficioso para nuestro organismo. ¿Cuál es el problema entonces? La cantidad de alcohol que contiene.

Por tanto, a continuación, vamos analizar qué ocurrirá en nuestro organismo si tomamos bebidas alcohólicas después de entrenar.

¿Cómo afecta la cerveza a nuestro entrenamiento?

Metabolismo energético

El ejercicio incrementa la energía que tienen que usar cada una de nuestras células musculares para poder llevar a cabo los movimientos solicitados. Esta energía la obtenemos mediante una molécula llamada adenosin trifosfato, más conocida como ATP. Podríamos considerar al ATP como la unidad biológica universal de energía, puesto que es la molécula que más energía libera.

Fundamentalmente, el ATP lo conseguimos a través de la oxidación de los ácidos grasos o a través de la glucólisis, una ruta metabólica con diversas reacciones enzimáticas mediante la cual conseguimos ganancia de ATP a través de la glucosa.

Según la Universidad de Montclair State, el alcohol puede afectar a la capacidad de los músculos para generar ATP, ya que altera los niveles de agua del tejido muscular. Por tanto, las bebidas alcohólicas afectan a tu entrenamiento en tanto en cuanto, tu músculo perderá capacidad de generar ATP.

Secreción hormonal

La práctica de ejercicio físico nos causará microroturas en el tejido muscular, necesarias para que el músculo pueda crecer cuando éstas se reparan.

El crecimiento del músculo ocurre durante las fases de descanso y sueño, estando implicada la hormona del crecimiento humano. La toma de alcohol puede llegar a disminuir hasta en un 70% la secreción de la hormona del crecimiento humano, por lo que frenaría nuestra capacidad de generar músculo.

Por otro lado, el alcohol también favorece la alta producción de cortisol, una sustancia contraproducente para la testosterona, otra hormona esencial para el desarrollo muscular.

Niveles de hidratación

Mantener una hidratación correcta es muy importante a la hora de realizar cualquier tipo de ejercicio físico, pues nos permitirá poder desempeñar la actividad con total satisfacción.

El alcohol es una sustancia diurética, lo que quiere decir que se encarga de eliminar el agua del organismo. Si no tenemos esto en cuenta, podemos acabar deshidratados o con fatiga muscular.

Rendimiento

En cuanto al rendimiento, según un estudio publicado en la revista European Journal of Applied Physiology en la que el grupo experimental consumía una bebida con 1 gr de etanol por kg de peso, similar al vodka, el rendimiento de los sujetos baja significativamente con la ingesta de alcohol.

El estudio consistía en medir picos de fuerza concéntricos y excéntricos en contracciones de cuádriceps, en pos de comparar el rendimiento de ambas piernas. Se realizaron 300 contracciones excéntricas máximas con cada pierna, tras ellas se tomaba la bebida alcohólica o zumo de naranja, y se volvía a medir el rendimiento 36 y 60 h después de dichas pruebas. Ambas valoraciones estuvieron separadas por dos semanas.

En la primera prueba, tomando zumo de naranja tras el ejercicio, las pérdidas de rendimiento en la prueba realizada 36 h después del entrenamiento fueron de entre el 25,9 y el 28,7%. En la segunda, en la que tomaban la bebida alcohólica similar al vodka, las pérdidas fueron de entre el 40,9 y el 44,8%.

Recuperación muscular

Para la recuperación muscular es de vital importancia la síntesis de proteínas, puesto que el crecimiento muscular se consigue tras reparar las microroturas celulares provocadas por el entrenamiento. En este sentido, el etanol, inhibe ligeramente esta síntesis de proteínas.

Esta inhibición a la que nos referimos, se produce sobre la enzima mTOR, que depende directamente del ácido fosfatídico (PA) para activarse. El etanol se utiliza como sustrato preferencial por la enzima fosfolipasa D, encargada de hidrolizar fosfatidilcolina a ácido fosfatídico, creando fosfatidiletanol en su lugar. Por tanto, al llegar fosfatidiletanol en vez de ácido fosfatídico a mTOR, se inhibe ligeramente la síntesis de proteínas.

Conclusión

Como podemos observar, las contras derivadas del consumo de cerveza tras el entrenamiento son debido a su contenido en alcohol, y por tanto, de etanol. Además de esto, solo tendríamos que considerar que la cerveza también provoca gases.

A modo de resumen, podríamos decir que bebiendo cerveza o cualquier otra bebida alcohólica tras realizar un entrenamiento, tendríamos las siguientes consecuencias:

  • La producción de ATP disminuye, por lo que tenemos mayor dificultad para generar energía.
  • El alcohol altera la secreción de diversas hormonas, como la hormona del crecimiento, el cortisol o la testosterona.
  • El rendimiento y la recuperación muscular son más deficientes con la ingesta de alcohol.

Así que, si pretendes progresar en tus entrenamientos y que tus músculos siempre estén preparados para ellos, no deberías tomar bebidas alcohólicas, y por tanto, tampoco cerveza.

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Este artículo tiene un comentario

  1. Un padre Reply

    Es de cajón y parece mentira tener que recordar lo obvio, pero no viene mal dado lo que de vez en cuando se ve y se oye por ahí

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